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Cuando hablamos de nutrientes esenciales, la vitamina D suele ser una de las grandes olvidadas… y, sin embargo, es clave para nuestra salud. Hoy te contamos en qué conserva de pescado encontramos más vitamina D y cómo aprovecharla al máximo en tu alimentación diaria, de una forma sencilla y deliciosa.

Sardinillas en conserva: las reinas de la vitamina D

Si hay una conserva de pescado que destaca claramente por su contenido en vitamina D, esas son las sardinillas. Sin duda, se llevan el primer puesto. Las sardinillas en conserva no solo son sabrosas y versátiles, sino que también son una excelente fuente natural de este nutriente tan importante para el organismo.

La vitamina D contribuye al mantenimiento de los huesos y los dientes en condiciones normales, ayuda a la correcta absorción del calcio y juega un papel clave en el funcionamiento del sistema inmunitario. Por eso, incluir sardinillas en conserva en nuestra dieta es una forma práctica y accesible de cuidar nuestra salud.

No deseches las espinas: son puro oro nutricional

Un consejo importante a la hora de consumir sardinillas en conserva es comer también las espinas. Al estar cocinadas durante el proceso de elaboración, son completamente blandas y aportan un extra nutricional muy interesante, reforzando el aporte de vitamina D y minerales como el calcio.

Mejor en aceite de oliva: absorción óptima

Otro punto clave es el tipo de conserva. La vitamina D es una vitamina liposoluble, lo que significa que se absorbe mucho mejor en presencia de grasa. Por eso, las sardinillas en conserva en aceite de oliva son una opción especialmente recomendable, ya que combinan un perfil nutricional excelente con una grasa de alta calidad. En Conservas Serrats elaboramos sardinillas en aceite de oliva cuidando cada detalle y ofreciendo, además, variedades con toques especiales como limón, picante o pimentón de Espelette, pensadas para disfrutar de todos sus beneficios nutricionales sin renunciar al placer de sabores equilibrados y llenos de matices.

El maridaje perfecto: sardinas y setas

Además del pescado, la vitamina D también está presente en otros alimentos como la yema de huevo y las setas u hongos. Una combinación especialmente interesante desde el punto de vista nutricional —y gastronómico— es unir sardinillas en conserva con setas salteadas.

Este maridaje no solo potencia el aporte de vitamina D, sino que ofrece un equilibrio perfecto de sabores y texturas. Un auténtico derroche de salud y un pequeño lujo para el paladar, ideal tanto para platos sencillos como para recetas más elaboradas.

 

Incorporar sardinas en conserva de calidad a tu dieta es una forma fácil, sabrosa y eficaz de aumentar el consumo de vitamina D. Y si además las eliges en aceite de oliva y las acompañas de ingredientes como setas o huevos, estarás apostando por una alimentación equilibrada y llena de sabor.

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